
Una fábrica nuclear en plena ciudad podría mudarse tras una oferta millonaria
Actualidad09/04/2026
Sergio BustosLa posibilidad de que Córdoba capital deje de convivir con una planta nuclear en medio de un barrio urbano volvió a tomar fuerza en las últimas semanas. El futuro de Dioxitek, la fábrica estatal que produce combustible nuclear, aparece ahora atado a una inversión extranjera que podría destrabar un conflicto que lleva décadas.

La planta funciona desde los años 80 en el barrio de Alta Córdoba, en un contexto muy distinto al actual. Con el crecimiento urbano, la zona quedó rodeada por viviendas y eso encendió cuestionamientos sobre el impacto ambiental y los riesgos asociados a la actividad.
En ese escenario, la Municipalidad avanzó en su momento con la prohibición del funcionamiento de la planta dentro de la ciudad. Sin embargo, esa decisión nunca se aplicó de manera efectiva por distintas intervenciones judiciales que permitieron sostener la operación.


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Mientras tanto, el plan de traslado a Formosa quedó a medio camino. La nueva instalación tiene un avance cercano al 70%, pero permanece paralizada desde hace años, lo que impidió concretar el cierre definitivo en Córdoba.
Ahora, una propuesta de la empresa estadounidense Nano Energy podría cambiar el rumbo. La firma ofreció invertir más de 200 millones de dólares para completar la obra en Formosa y ampliar el proyecto con una segunda planta destinada a la producción de hexafluoruro de uranio.
La iniciativa no solo contempla terminar la construcción, sino también operar parte del complejo en asociación con el Estado. Bajo ese esquema, Dioxitek mantendría la propiedad de las instalaciones, pero compartiría el uso con la compañía privada.
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El interés externo se vincula con el potencial exportador del proyecto. Mientras que la producción de dióxido de uranio seguiría destinada a abastecer las centrales nucleares argentinas, el nuevo componente permitiría generar excedentes orientados al mercado internacional.
El debate sobre la permanencia de la planta en Córdoba volvió a intensificarse en los últimos meses. Distintos episodios internos, entre ellos denuncias por incidentes con material radioactivo, reactivaron la preocupación en la comunidad y pusieron nuevamente el tema en agenda.
Además de producir combustible, la planta también gestiona residuos nucleares dentro de un predio rodeado por viviendas. Esa situación alimenta las críticas de quienes cuestionan la convivencia de este tipo de actividad con un entorno urbano densamente poblado.
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Desde el Gobierno nacional admiten que el traslado depende de la llegada de inversiones privadas. Según explicaron desde el área de Asuntos Nucleares, el proyecto en Formosa no resulta viable sin financiamiento externo, ya que fue diseñado para producir más de lo que demanda el mercado interno.
En paralelo, la Justicia Federal debe resolver si otorga una nueva prórroga para que la planta continúe operando en Córdoba durante los próximos años. Esa definición podría marcar el ritmo de un proceso que, por primera vez en mucho tiempo, parece encaminarse hacia un desenlace.















