
El índice privado de la Universidad de Palermo mostró una suba mensual de 0,7%, pero el gasto de los hogares cayó 2,6% interanual y el trimestre cerró en rojo.

La billetera de los hogares volvió a mostrar un límite claro en marzo. Hubo una mejora leve frente a febrero, pero el dato que más pesa sigue estando en la comparación contra el año pasado: el consumo privado quedó 2,6% por debajo de marzo de 2025. Esa distancia volvió a dejar al gasto cotidiano en una zona de debilidad que todavía no encuentra un repunte firme.
La foto del trimestre terminó de ordenar esa lectura. Entre enero y marzo, el indicador cerró con una contracción de 2%, de modo que la suba mensual de marzo no alcanzó para cambiar el signo del arranque del año. El dato, más que mostrar un rebote, expone una recuperación corta y todavía insuficiente para torcer la tendencia acumulada.


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El cruce entre ambas mediciones deja una señal incómoda pero nítida. Marzo mostró 0,7% de mejora respecto de febrero, aunque esa variación convive con un nivel de gasto todavía más bajo que el de un año atrás. Dicho de otro modo, el consumo se movió un poco hacia arriba en el margen mensual, pero siguió corriendo por debajo de la referencia interanual.
Ese contraste importa porque el consumo privado funciona como uno de los termómetros más visibles de la vida económica diaria. Lo que mide este índice es, en definitiva, el comportamiento del gasto de los hogares, es decir, la parte más concreta y sensible de la actividad para cualquier familia. Cuando ese componente no logra recuperar el nivel del año previo, el alivio mensual pierde espesor y queda más como un movimiento corto que como un cambio de ciclo.
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Los números surgen del Índice de Consumo Privado (ICP-UP), elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo. El informe utiliza un modelo de “regresión lineal múltiple” apoyado en distintos indicadores económicos de frecuencia mensual para anticipar las cifras oficiales del INDEC. Esa condición no lo convierte en estadística pública cerrada, pero sí lo ubica como una señal anticipada sobre cómo viene respirando el mercado interno.
La nueva medición, además, no apareció aislada de una secuencia previa de fragilidad. La propia Universidad de Palermo había informado para febrero una suba mensual del 1,1%, lo que ya mostraba pequeños movimientos positivos en el margen, aunque sin consolidar un repunte más amplio. Marzo repitió esa lógica en una versión todavía más modesta: mejoró menos que el mes anterior y cerró el primer tramo de 2026 con saldo negativo.
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El dato también obliga a mirar con más cuidado los relatos lineales sobre una recuperación del consumo. La mejora mensual existe y forma parte de la información, pero no alcanza para borrar que el nivel de gasto sigue debajo del mismo mes del año anterior y que el trimestre terminó en retroceso. Esa combinación vuelve más difícil presentar a marzo como un punto de inflexión pleno cuando el acumulado inmediato todavía marca desgaste.
Lo que deja marzo, entonces, no es una postal de derrumbe ni una de recuperación consolidada. Deja una escena más áspera: hogares que gastan algo más que en febrero, pero todavía no logran volver al escalón que tenían hace un año, dentro de un trimestre que cerró en baja. Hasta que aparezcan los datos oficiales del INDEC, ese será el límite más concreto del nuevo informe privado: una mejora corta, apoyada sobre un consumo que sigue sin afirmarse.
Fuente: NA.
















