
El médico Manuel Juárez explicó en #LA17 quiénes deben vacunarse, cuándo hacerlo, qué pasa con neumococo, COVID, tétanos, hepatitis B.

La llegada del frío vuelve más urgente revisar la libreta sanitaria, especialmente en personas mayores, embarazadas, niños pequeños y adultos con enfermedades de base. El médico Manuel Juárez habló en #LA17, en un espacio de salud preventiva presentado por el Colegio Médico de Puerto Madryn, y explicó qué vacunas deben aplicarse durante esta etapa del año. Su eje principal fue claro: la vacunación no debe esperar a que la gripe circule con fuerza, porque el cuerpo necesita tiempo para formar defensas.
La vacuna antigripal ya se encuentra disponible para adultos y apunta a cubrir influenza A e influenza B. Juárez precisó que el momento ideal para aplicarla es el otoño, antes de los meses de mayor circulación respiratoria. En la entrevista remarcó: “tarda 15 a 20 días en formar anticuerpos”, por eso conviene llegar al invierno con la protección ya desarrollada.


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Los mayores de 65 años integran uno de los grupos que deben vacunarse sin excepción. No necesitan orden médica, tengan o no patologías previas, y pueden concurrir a vacunatorios públicos de manera gratuita. Según detalló Juárez, algunas prepagas también cubren el 100% de la vacuna antigripal para sus afiliados de esa edad.
Las embarazadas también deben recibir la vacuna antigripal, sin importar el trimestre de gestación. El médico indicó que la aplicación es obligatoria y que, si no se vacunaron durante el embarazo, pueden hacerlo hasta 10 días después del parto. Además, explicó que las vacunas quedan reservadas durante todo el año para esa población.
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En pediatría, la indicación obligatoria alcanza a niños de 6 meses a 2 años. A diferencia de los adultos, ese grupo recibe dos dosis, con un intervalo de un mes entre la primera y la segunda aplicación. En esos casos no se requiere orden médica, porque la edad se certifica con el documento.
El grupo que sí necesita prescripción médica es el de personas de 18 a 65 años con patologías que justifiquen la vacunación. Juárez mencionó pacientes oncológicos, diabéticos, personas con insuficiencia cardíaca, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma o trasplantes. En esos casos, el médico debe solicitar la vacuna y explicar el motivo clínico de la indicación.
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La gripe ya circula, aunque los meses de mayor impacto suelen concentrarse entre mayo, junio y julio. Juárez explicó que la transmisibilidad baja durante las vacaciones de invierno porque se corta parte del contacto escolar. También advirtió que la gripe A y el COVID no desaparecieron: “circulan todo el año con mayor intensidad en los meses fríos”.
La vacunación antigripal debe repetirse todos los años porque la protección no se mantiene de manera indefinida. Juárez fue directo al responder a quienes creen que la dosis del año anterior alcanza: “ya no le sirve”. Según explicó, a los 10 meses se pierden anticuerpos y el virus continúa mutando, por lo que la prevención exige una nueva aplicación anual.
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El médico también aclaró una duda frecuente: una persona vacunada puede tener síntomas respiratorios después, pero eso no significa necesariamente que la vacuna haya fallado. Puede tratarse de otro virus sin vacuna disponible o de un cuadro atenuado por la protección recibida. En ese sentido explicó que la vacuna puede evitar complicaciones graves u hospitalizaciones por influenza A o influenza B.
La vacuna contra el neumococo fue otro de los puntos centrales de la entrevista. Juárez señaló que la nueva vacuna Prevenar 20 fue autorizada por ANMAT en 2023 y está disponible desde 2024. Para mayores de 65 años que nunca se vacunaron, indicó que se aplica sin orden médica y como única dosis en la vida.
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Quienes ya recibieron esquemas anteriores contra neumococo deben revisar sus antecedentes antes de aplicarse la nueva vacuna. Si una persona recibió las vacunas 13 y 23, debe esperar cinco años desde la última dosis para aplicarse la 20. Si solo recibió una de esas dos, puede recibir la nueva al año, siempre con el registro correspondiente.
Juárez recomendó concurrir con libreta sanitaria o revisar la información disponible en Mi Argentina, porque no todos los registros aparecen completos. Algunas personas fueron vacunadas antes de la informatización o en lugares donde la carga no quedó asentada. Por eso, ante dudas, el personal de vacunación puede orientar y anotar cuándo corresponde cada dosis.
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La vacuna antigripal puede aplicarse el mismo día que otras vacunas. El médico explicó que puede coadministrarse con la de neumococo, una en cada brazo, sin inconvenientes. También indicó que los vacunatorios suelen aprovechar la consulta para revisar la doble adulto, que protege contra difteria y tétanos.
El tétanos también exige refuerzos periódicos porque no se trata de una enfermedad erradicada. Juárez recordó que, después del esquema completo de la infancia y adolescencia, corresponde una dosis cada 10 años. Solo en casos de heridas importantes y contaminadas puede evaluarse un refuerzo si pasaron más de cinco años desde la última aplicación.
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La tos convulsa o coqueluche apareció vinculada a la vacuna triple bacteriana acelular, que incluye difteria, pertussis y tétanos. Juárez explicó que los anticuerpos contra coqueluche se pierden con los años, por lo que conviene incorporar esa cobertura en algunos refuerzos. La recomendación cobra más importancia en personas con patologías respiratorias.
La hepatitis B también forma parte de las vacunas que los adultos deben revisar. El médico explicó que se transmite por vía sanguínea, principalmente por vía sexual, y que se busca ampliar la cobertura para reducir casos. El esquema consta de tres dosis: una inicial, un refuerzo al mes y otro a los seis meses.
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En embarazadas, además de la antigripal, Juárez mencionó la triple bacteriana acelular alrededor de la semana 20. Esa vacuna permite transferir anticuerpos contra coqueluche al feto y debe repetirse en cada embarazo. También señaló la vacuna contra el virus sincitial respiratorio entre las semanas 32 y 36, destinada a proteger al bebé durante sus primeros meses de vida.
Los síntomas respiratorios pueden confundirse entre distintos virus, por lo que ya no siempre se realizan hisopados de rutina. Juárez describió cuadros con dolor corporal, quebrantamiento, dolores musculares u óseos, cefalea, secreción nasal o dolor de garganta. Ante síntomas, recomendó reducir la circulación durante los primeros días, porque “los más peligrosos son los primeros 3 a 5 días” para contagiar.





















