QUIEREN REABRIR DEBATE SOBRE ACUICULTURA EN USHUAIA

La prohibición de la cría de salmones en Tierra del Fuego, implementada en 2021, vuelve a ser tema de debate entre legisladores y empresarios.

Actualidad 04 de julio de 2024 Christian Devia Christian Devia
Noruega tiene desarrollada su acuicultura de salmones y exporta parte de su producción
Noruega tiene desarrollada su acuicultura de salmones y exporta parte de su producción

La discusión sobre la salmonicultura en Tierra del Fuego, prohibida desde 2021, ha resurgido con fuerza tras recientes declaraciones de legisladores y empresarios. La medida, que prohibió la cría de salmones en la región, ha sido un hito en la política ambiental de la provincia. Sin embargo, figuras como Agustín Coto, legislador de Republicanos Unidos, y Rubén Cherñajovsky, titular de la empresa Newsan, con inversiones también en Puerto Madryn, han comenzado a cuestionar su continuidad, abriendo nuevamente el debate.

Agustín Coto, conocido por su postura crítica hacia la prohibición, reafirmó su compromiso de revisar y posiblemente modificar la ley al asumir su cargo. En paralelo, Rubén Cherñajovsky, empresario y principal accionista de Newsan, ha planteado la posibilidad de reintroducir la salmonicultura, argumentando que es posible "producir salmón cuidando al medio ambiente como en el resto del mundo".

En diversas entrevistas, Cherñajovsky ha mencionado un impuesto destinado a la transformación de la matriz productiva fueguina, con el objetivo de diversificar la economía local más allá de la industria electrónica. Según él, la experiencia de Newsan en el sector de la pesca y acuicultura posiciona a la empresa como un actor clave para impulsar esta industria en la región. Luis Galli, presidente de Newsan, ya había destacado en 2022 la importancia de integrarse al mercado de la salmonicultura, dominado actualmente por Chile con exportaciones superiores a los 5.000 millones de dólares.

La prohibición de la cría de salmones en Tierra del Fuego fue impulsada principalmente por preocupaciones ambientales. Las experiencias en Chile, donde escapes de salmones en 2018 y 2020 causaron graves daños al ecosistema, fueron determinantes. La salmonicultura se ha asociado con problemas como la alteración del suelo marino, la generación de enfermedades resistentes debido al uso excesivo de antibióticos y la competencia por recursos con la fauna local.

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Sin embargo, la acuicultura, en general, ha sido reconocida por la FAO como una forma eficiente y sostenible de producción de alimentos. Diferenciar entre acuicultura y salmonicultura es crucial en este debate. La acuicultura incluye la cultivación de diversas especies acuáticas, mientras que la salmonicultura se refiere específicamente a la cría de salmones. En lugares como Noruega, la salmonicultura se ha llevado a cabo con regulaciones estrictas y prácticas sostenibles, lo que ha reducido significativamente su impacto ambiental.

Los defensores de la salmonicultura en Tierra del Fuego argumentan que es posible implementar buenas prácticas y regulaciones para minimizar los riesgos ambientales. Proponen medidas como la reducción de la densidad de salmones en las jaulas, el uso limitado de antibióticos y la implementación de ciclos para la regeneración del suelo marino. Estas estrategias han demostrado ser efectivas en otros países y podrían adaptarse a la realidad de Tierra del Fuego.

Por otro lado, los detractores de la salmonicultura, como Lino Gomez Adillon, chef y empresario gastronómico, argumentan que esta industria es perjudicial para el medio ambiente y la pesca artesanal. En una entrevista reciente, Adillon calificó la salmonicultura como una "industria de la muerte" y destacó los impactos negativos sobre la calidad del agua y la fauna nativa. También cuestionó los supuestos beneficios económicos, señalando que la creación de empleos sería mínima.

Es importante que el debate sobre la salmonicultura en Tierra del Fuego se base en evidencia científica y análisis rigurosos de impacto ambiental. En 2018, cuando se planteó el proyecto en el Canal Beagle, se estimaron 2.000 empleos directos e indirectos y una inversión de 1.600 millones de dólares. Este tipo de datos debe ser considerado al evaluar la viabilidad y los posibles beneficios de reintroducir la salmonicultura en la región.

La discusión sobre la salmonicultura en Tierra del Fuego no tiene una solución sencilla. Las preocupaciones ambientales y los potenciales beneficios económicos deben ser sopesados cuidadosamente. Aprender de las experiencias internacionales y adaptar las mejores prácticas a la realidad local es esencial para tomar una decisión informada. Mientras tanto, el debate continúa, reflejando la complejidad y los desafíos de encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la conservación del medio ambiente.

   

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