




El índice de precios minorista marcó un 2,4% en noviembre. Es el valor más bajo desde julio de 2020. Esto refuerza la estrategia oficial de bajar la devaluación del dólar oficial al 1%.
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró los datos inflacionarios. “El proceso de desinflación continúa, cada vez más cerca del 1% mensual”, afirmó en redes sociales. Los alimentos registraron un aumento del 0,9%.
Javier Milei ya había anticipado este escenario en octubre. Señaló que, si se mantienen los niveles actuales, la devaluación bajará a principios de 2025. Esto podría consolidar la desinflación como eje central de la política económica.
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El Gobierno considera diciembre como un mes clave para confirmar la tendencia. El dato de inflación se conocerá en enero. Si se mantiene bajo, la devaluación podría ajustarse a partir de febrero.
Sin embargo, algunos economistas advierten sobre riesgos potenciales. El aumento de los precios de la carne podría alterar los planes oficiales. Este factor podría elevar la inflación en diciembre.
Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra, indicó que el Gobierno deberá evaluar cuidadosamente. “Si es un aumento puntual, podrían seguir con la estrategia de reducción del crawling peg”, explicó. Este análisis será crucial para las decisiones de política económica.
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Rocío Bisang, de Eco Go, destacó los efectos secundarios de la estrategia. Una mayor apreciación del peso podría presionar el balance cambiario. También mencionó posibles aumentos en las tasas en pesos.
A pesar de los desafíos, el Banco Central acumula reservas de manera sostenida. El esquema del carry trade y el blanqueo de capitales contribuyen a este objetivo. Esto refuerza la confianza en la estabilidad económica.
La última baja de tasas del BCRA apunta a facilitar la transición. El objetivo es mantener retornos en pesos atractivos para los inversores. Esto genera un equilibrio con las ganancias en dólares.
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Los analistas coinciden en que el ajuste podría iniciar en enero o febrero. La reducción al 1% mensual parece cada vez más probable. Esta medida busca consolidar la desinflación como prioridad.
El Gobierno también considera la acumulación de reservas como un eje central. La estabilidad cambiaria es clave para mantener el equilibrio macroeconómico. Las expectativas del mercado respaldan esta estrategia.
La política económica busca reducir las brechas entre tasas e inflación. Esto permitiría una transición más ordenada hacia menores devaluaciones. El impacto en la economía será monitoreado de cerca.
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Luis Caputo reiteró el compromiso con la desinflación y la estabilidad. “La economía se encamina hacia una nueva etapa”, afirmó. Este mensaje refuerza la intención de sostener las políticas actuales.
El 2025 se perfila como un año de ajustes en el tipo de cambio oficial. El objetivo es consolidar los avances logrados en 2024. El mercado observa de cerca cada movimiento del equipo económico.



