Artemis II no tiene un solo día de partida: qué puede frenar o habilitar el viaje a la Luna

Actualidad01/02/2026REDACCIÓNREDACCIÓN
Artemis2
Artemis2

El regreso de astronautas a la órbita lunar ya tiene mes marcado, pero no un día definitivo. Artemis II, la misión que devolverá vuelos tripulados a la Luna tras más de medio siglo, se mueve dentro de un calendario flexible donde cada decisión depende de múltiples variables.

Aunque el 8 de febrero de 2026 aparece como la primera fecha posible, en la NASA evitan hablar de confirmaciones. El motivo es simple: en este tipo de misiones, el lanzamiento no se decide por agenda, sino por condiciones técnicas, ambientales y orbitales que deben alinearse con precisión.

Uno de los conceptos centrales es el de ventanas de lanzamiento. No se trata de una sola oportunidad, sino de conjuntos de días en los que la posición relativa entre la Tierra, la Luna y el Sol permite una trayectoria segura y eficiente para la nave.


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Estas ventanas responden a la mecánica orbital y al ciclo lunar. En determinados momentos del mes, la energía necesaria para inyectar la nave rumbo a la Luna disminuye, lo que vuelve viable el despegue desde el Kennedy Space Center, en Florida.

Pero la astronomía no es el único factor. Antes de cada intento, la misión debe superar una serie de revisiones operativas que demandan tiempo y precisión. Ensayos finales, chequeos de sistemas y validaciones integrales condicionan el calendario tanto como el cielo.

El clima juega un rol determinante. Frentes fríos, tormentas eléctricas, vientos en altura o niveles elevados de humedad pueden forzar cancelaciones incluso horas antes del despegue. Eso ya ocurrió con los intentos previstos para el 6 y 7 de febrero, descartados por condiciones meteorológicas adversas.

A esto se suma la disponibilidad de infraestructura. Cada lanzamiento debe coordinarse con operaciones militares, misiones comerciales y pruebas de defensa, lo que limita las franjas horarias utilizables en la base espacial.


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Otro aspecto menos visible, pero igual de importante, es el regreso. Las zonas de amerizaje, las rutas de los buques de recuperación y las condiciones del océano también influyen en la elección de cada día posible.

Con ese entramado, la NASA definió tres grandes períodos de lanzamiento entre fines de enero y abril. Dentro de esas ventanas existen al menos catorce fechas viables, que funcionan como oportunidades alternativas si surge algún contratiempo.

Antes de fijar cualquier día, Artemis II debe completar el wet dress rehearsal, un ensayo general en el que el cohete SLS se carga con combustible criogénico y se simula parte de la cuenta regresiva. Esa prueba resulta determinante para autorizar el vuelo.

Por eso, la agencia espacial fue clara: no anunciará una fecha cerrada hasta superar ese ensayo y la revisión final de preparación. El viaje a la Luna está en marcha, pero todavía depende de que todo encaje en el momento justo.

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