

El balance del comercio exterior pesquero dejó un dato fuerte: 2025 fue el segundo año con mayor nivel de exportaciones en la historia argentina, sólo por detrás de 2018. Sin embargo, detrás del número global conviven dos realidades muy distintas. El empuje del calamar Illex compensó una temporada complicada para el langostino, atravesada por conflictos gremiales y menor volumen desembarcado.


Según un informe de la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (CAPeCA), el sector totalizó USD 2.066 millones, con una variación positiva del +3,9% respecto de 2024. En el contexto general, las exportaciones argentinas de Productos Primarios y Manufacturas de Origen Agropecuario alcanzaron los USD 52.611 millones, y la pesca explicó el 3,9% de ese total.
El documento señala que “El año 2025 se posicionó como el segundo con mayor nivel de exportación pesquera en la serie histórica, siendo solo superado por 2018 (USD 2.155 millones)”. La comparación no es menor: aquel año marcó el récord absoluto en divisas para la actividad. El desempeño actual se ubica apenas por debajo, aunque con una composición distinta por especies.
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El calamar Illex fue el gran protagonista del año. El informe detalla que “Si bien el calamar Illex contribuyó significativamente con un aumento de USD 178 millones respecto de 2024”, lo que permitió sostener el volumen de ingresos. En términos interanuales, la especie registró un incremento del +32,5% en volumen exportado y del +47,7% en valor, números que explican buena parte del resultado global.
La otra cara fue el langostino. CAPeCA advierte que “el desempeño del langostino fue menos favorable debido a conflictos gremiales ocurridos principalmente durante el primer semestre, lo que resultó en una merma de aproximadamente 40.000 toneladas desembarcadas en comparación con 2024”. Esa caída impactó con fuerza en los envíos al exterior.
El langostino entero mostró una disminución del -37,7% en volumen exportado y del -24,0% en valor, lo que implicó una pérdida superior a USD 125 millones frente al año anterior. En perspectiva histórica, el contraste es todavía más marcado: mientras en 2018 las exportaciones de langostino entero y colas alcanzaron USD 1.304 millones, en 2025 quedaron en USD 866 millones, un nivel similar al de 2020.
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Las colas de langostino ofrecieron un comportamiento más estable. Registraron un leve incremento del +1,2% en volumen y del +0,8% en valor exportado, lo que amortiguó parcialmente el retroceso del producto entero. Aun así, el balance general del crustáceo quedó por debajo de otros ciclos de alto rendimiento.
El mapa de destinos también cambió. En 2025, China, España y Estados Unidos concentraron el 49,2% de las exportaciones pesqueras, con USD 1.017 millones. Los diez primeros destinos reunieron el 76,4% de las divisas generadas por el sector, una concentración que refleja la dependencia de pocos mercados estratégicos.
Hubo además un reordenamiento en el liderazgo. Si en 2024 España encabezaba el ranking, en 2025 el primer puesto fue para China. El aumento de las capturas de calamar, que en gran parte se envían al gigante asiático, y la menor producción de langostino congelado a bordo, que redujo ventas a la península ibérica, explican ese giro. En paralelo, también bajaron los volúmenes enviados a Estados Unidos.
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En cuanto a otras especies, la merluza negra incrementó su valor exportado un +21,1%, mientras que la centolla cayó un -25,3%. La merluza hubbsi en filete retrocedió un -2,9% en valor, aunque mostró una mejora en precios hacia fin de año.
Los precios de diciembre ofrecieron señales mixtas. El langostino entero subió un +28,8% interanual y se ubicó en USD 6.642 por tonelada, mientras que las colas aumentaron un +8,1%, alcanzando USD 7.928 por tonelada. El calamar Illex, en cambio, registró una leve baja del -0,5% en el precio promedio interanual para ese mes.
El resultado final deja una postal compleja. La pesca argentina consiguió sostener uno de sus mejores años en términos de divisas, pero lo hizo apoyada en una especie que compensó la caída de otra históricamente central. La evolución del langostino y la estabilidad laboral en el sector aparecen ahora como variables decisivas para el próximo ciclo.
















