
Estados Unidos se apoya en el litio del sur y Argentina queda en el centro del mapa
Actualidad14/02/2026
REDACCIÓNUn informe del USGS ubica al litio entre los minerales más dependientes de importaciones. Argentina y Chile concentran casi todo el abastecimiento y el precio volvió a moverse.

El litio volvió a entrar en la conversación grande de la geopolítica y la industria, con un dato que ordena todo lo demás: Argentina y Chile abastecen el 97% del litio que importa Estados Unidos, según el último Mineral Commodity Summaries 2026 del Servicio Geológico norteamericano (USGS). En un escenario donde Washington mira insumos estratégicos con obsesión por el suministro, ese porcentaje ubica al Cono Sur en una posición incómoda y, al mismo tiempo, decisiva. El informe coloca al mineral entre aquellos cuya importación supera el 50% del consumo interno estadounidense.
La publicación del USGS aparece en un contexto marcado por la nueva alianza estadounidense sobre minerales críticos, lanzada por el gobierno de Donald Trump e incluyendo a la Argentina. A eso se suma el Project Vault, un esquema que busca garantizar provisión mediante precios mínimos y acumulación de stocks con un fondo de financiamiento por USD 12.000 millones. El dato de abastecimiento no queda aislado: se engancha con una política de compras y reservas que busca reducir vulnerabilidades.


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Detrás del número, el informe describe el motor real del mercado: baterías y electrificación. El documento detalla que la producción mundial creció 31% en 2025, mientras el consumo subió 20%, con un repunte de precios en la segunda mitad del año empujado por la expansión del mercado de baterías. Ese crecimiento se explica por autos eléctricos y almacenamiento de energía para redes, pero también por la demanda sostenida de dispositivos electrónicos y herramientas. En esa ecuación, el litio funciona como un insumo industrial que se vuelve político.
Una parte de la respuesta de Estados Unidos se juega puertas adentro, con reciclaje y acuerdos privados. El USGS menciona la construcción de plantas de reciclaje de baterías y asociaciones entre automotrices y recicladores como forma de asegurar suministro en un país que depende de importaciones. También precisa que la producción comercial en EEUU provino de una operación de salmuera continental en Nevada, y que dos empresas norteamericanas —sin identificar por “secreto estadístico”— produjeron carbonato, cloruro e hidróxido de litio con materia prima local e importada. Es un gesto de industria, pero todavía lejos de cambiar la dependencia.
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El informe también deja claro para qué se usa el litio en el mundo, y el margen de maniobra que eso ofrece. A escala global, el 88% de la producción litífera terminó en baterías, con porcentajes menores para cerámica y vidrio, grasas lubricantes, tratamiento de aire y otros usos. En paralelo, el USGS explica que el consumo para baterías crece por vehículos eléctricos y grandes baterías estacionarias, además de la electrónica cotidiana. Esa concentración en un destino dominante vuelve más sensible cualquier movimiento de precio.
En ese tablero, la Argentina aparece como el país que más empujó la oferta durante 2025. Según los datos consignados por el USGS, la producción argentina pasó de 13.800 toneladas de “litio metálico” en 2024 a 23.000 toneladas en 2025, un salto de más del 66%, con revisión de cifras previas. Aun con ese avance, el país no supera a Australia, China, Chile y Zimbabue, aunque el informe abre una expectativa de mejora por el ramp-up de proyectos activos y el aporte de los que entran en producción. El crecimiento, entonces, convive con una pelea por posiciones.
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Cuando la lupa se corre de producción a reservas y recursos, el mapa queda todavía más cargado hacia Sudamérica. El USGS sostiene que Argentina y Chile suman el 36% de las reservas mundiales, por encima de Australia y China, y recuerda el peso del “triángulo del litio” en recursos no plenamente explorados o con costos que aún no habilitan contabilizarlos como reservas. En ese rubro, Argentina, Chile y Bolivia suman 64 millones de toneladas, más de seis veces las 10 millones de China. En la discusión de poder, ese dato importa tanto como cualquier fábrica.
Esa asimetría alimenta una lectura central del informe: China domina el procesamiento, pero no tiene la misma espalda “aguas arriba” en reservas y suministro primario. El texto marca que el gigante asiático concentra más del 60% de la capacidad de procesamiento, aunque su debilidad relativa se nota cuando se mira quiénes controlan las reservas, con países más cercanos a Washington que a Beijing. Brasil queda en un punto intermedio por su rol en el BRICS, mientras Zimbabue y Mali aparecen como proveedores más alineados con China. La tensión no se resuelve en una foto: se administra.
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En el mercado, el precio también dejó señales que reacomodan expectativas, después del derrumbe posterior al pico entre 2021 y principios de 2023. El USGS describe un quiebre en 2025 con una frase que condensa la tendencia: “El considerable crecimiento en las ventas de vehículos eléctricos en China y Europa y el aumento de la demanda de sistemas de almacenamiento de energía (grandes baterías ‘estacionarias’), contribuyeron al incremento de los precios del litio en la segunda mitad de 2025”. El informe agrega subas del precio spot del carbonato de litio en China y del espodumeno, en un movimiento que vuelve a poner al mineral en la agenda de inversiones. En ese clima, el texto subraya que, pese a cierres y postergaciones en otros países, Argentina esquivó la ola y el USGS remarcó que “se concretaron importantes expansiones de capacidad de producción en Argentina, Brasil, Canadá, Chile, China, Malí, EEUU y Zimbabue”.
En paralelo, el documento incorpora un capítulo de relato y tecnología que también busca influir en el precio. El texto cita a Joe Lowry, referente del sector, para explicar que la “narrativa china” que deprimió precios desde 2023 podía agotarse entre 2025 y 2026, y describe la apuesta de CATL por baterías de ion de sodio “Naxtra” como alternativa ante una eventual escasez. Por ahora, esas baterías se usan en vehículos livianos por su menor densidad energética, aunque el informe menciona el lanzamiento de un primer auto eléctrico con batería de sodio por CATL y Changan. El argumento de costos y desempeño a temperaturas muy bajas aparece en la discusión, pero el propio texto sugiere que la autonomía menor limita el reemplazo y que el movimiento también busca sostener el relato para manejar el precio mundial del litio.
Fuente: Infobae.















