
Sastre habló de extorsiones, apuntó a una trama mafiosa y prometió ir hasta el final
Policiales02/04/2026
REDACCIÓNEl intendente de Puerto Madryn vinculó el ataque contra su hermano con una red de aprietes, operadores políticos, empresarios y un exagente federal.

La denuncia dejó de moverse en voz baja y pasó al centro de la escena pública con nombres, acusaciones y una decisión política explícita. Gustavo Sastre afirmó que desde el año pasado viene soportando extorsiones, que hubo pedidos de dinero por cifras millonarias en dólares y que, después de una detención ocurrida el sábado en Puerto Madryn, decidió hablar de una trama que, según sostuvo, combina mafiosos, empresarios, un exintegrante de una fuerza federal y oportunistas políticos. El intendente no presentó el episodio como un conflicto privado ni como una pelea personal: lo ubicó como un ataque directo a la institucionalidad municipal y a su entorno familiar.
En su reconstrucción, el punto de quiebre no fue la circulación de rumores ni la campaña en redes, sino lo que definió como un avance concreto contra su hermano Ricardo Sastre, a quien desligó por completo de cualquier maniobra. Dijo que el viernes por la noche, después de que algunos de estos actores se enteraran de movimientos judiciales y denuncias previas, “fueron a actuar contra mi hermano, contra Ricardo, que no tiene absolutamente nada que ver”. Ese pasaje le permitió correr el foco de una interna superficial y llevar la discusión a otro plano: el de una organización que, siempre según su versión, reaccionó cuando sintió que parte de sus movimientos estaba por quedar expuesta.


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Sastre insistió en que el caso no nació hace tres días ni se reduce al episodio más visible del fin de semana. En la entrevista sostuvo que viene haciendo denuncias “desde el año pasado” y que eligió mantenerlas bajo reserva para que la Justicia trabajara “sin ningún tipo de presión”, en una actitud que buscó exhibir como institucionalmente responsable. Desde esa lógica, planteó que el escándalo que salió a la luz ahora no representa un hecho aislado, sino la superficie de un conflicto que arrastra meses de extorsiones, aprietes y operaciones.
La acusación más delicada estuvo en la descripción del entramado que, a su entender, está detrás de esta ofensiva. Sastre habló de “personajes nefastos”, de “mafiosos” y de un “ex policía de la Fuerza Federal” que, según dijo, aparece involucrado en las maniobras junto con empresarios y sectores políticos que quieren llegar al poder “a costa de cualquier cosa”. El punto no es menor porque el intendente no usó esa terminología para sobreactuar una disputa, sino para construir una lectura en la que el delito, la extorsión económica y la operación política forman parte de un mismo dispositivo.
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También precisó cómo se habría expresado esa presión. Aseguró que hubo dos extorsiones importantes en las que se reclamaron alrededor de 100 mil dólares y que esas exigencias fueron acompañadas por campañas de desprestigio, audios, páginas falsas en redes y materiales apócrifos montados para simular causas o denuncias judiciales inexistentes. En uno de los tramos más filosos de la entrevista, sostuvo que “han inventado un archivo similar a una denuncia, a una causa penal, en la cual no existe”, y agregó que esa maquinaria busca dañar no solo su nombre sino también a su familia y a todo su entorno cercano.
Ahí es donde el jefe comunal ubicó la dimensión política de todo el conflicto. No dijo que esta ofensiva aparezca por una discusión administrativa ni por un enfrentamiento comercial, sino por una disputa de poder vinculada a la proyección electoral del apellido Sastre y al peso que todavía tiene dentro de Puerto Madryn. De hecho, remarcó que Ricardo nunca lanzó una candidatura ni viene hablando de política, pero que desde el momento en que su nombre empezó a sonar entre vecinos como una eventual figura para 2027, se multiplicaron las operaciones, las fake news y las agresiones.
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Esa hipótesis le permitió endurecer todavía más el tono. Sastre aseguró que todo esto “sale de la cuestión política netamente” y dijo no tener “ningún tipo de dudas” sobre ese punto, aunque aclaró que prefiere no avanzar con más detalles para no interferir con el trabajo judicial. Aun así, dejó asentado que amplió la denuncia durante el día anterior con “algunos actores más”, una frase que abre la posibilidad de que el expediente incluya nuevos nombres, aunque el intendente evitó precisarlos públicamente.
En paralelo, buscó marcar que no habla desde una sospecha liviana ni desde una victimización política. Reiteró varias veces que no se apoya en suposiciones, sino en “pruebas”, y mencionó chats, llamadas y mensajes telefónicos como elementos que, según él, comprometen a los actores involucrados. En ese registro construyó además una postura personal que quiso dejar bien visible: “no les tengo miedo”, “no me van a apretar” y “los voy a combatir”, frases que intentan presentarlo como alguien dispuesto a sostener el conflicto hasta el final, más allá del poder económico o institucional que tengan los sectores que denuncia.
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El costado más severo de su intervención apareció cuando mezcló esa trama con delitos que exceden por completo la pelea política. Allí prometió que en Puerto Madryn no tendrán lugar quienes se muevan cerca del narcotráfico, la prostitución o la droga, y vinculó esa decisión con una ofensiva más amplia contra sectores que, según planteó, se acostumbraron a operar desde las sombras.





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