




Celebrar la Pascua será más caro en 2025. A menos de un mes de la Semana Santa, la Canasta Pascual registró aumentos de hasta el 104% en algunos productos, según un relevamiento del Instituto de Estudios de Consumo Masivo (INDECOM).
El estudio, que se llevó a cabo entre el 5 y el 20 de marzo, abarcó 343 puntos de venta en todo el país, incluyendo supermercados, autoservicios, almacenes, pescaderías, panaderías, chocolaterías y plataformas online. El incremento promedio fue del 51,2%, aunque con fuertes disparidades entre rubros.
“Aunque la suba promedio es menor que en 2024, sigue siendo preocupante debido a los bajos niveles de consumo”, expresó Miguel Calvete, titular de INDECOM. En ese sentido, destacó que “los consumidores están comparando más y comprando menos” para intentar sostener sus tradiciones sin comprometer su economía.
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Los productos que más subieron
.Atún en lata (170 g): de $2.400 a $4.900 (+104,2%)
.Atún al natural La Campagnola: de $2.395 a $5.289
.Atún en aceite Gomes da Costa: de $3.920 a $6.999
.Atún desmenuzado Cumana: de $1.205 a $2.941
.Filet de merluza (Kg): de $5.900 a $9.800 (+66,1%)
.Huevo de chocolate Milka (200 g): de $9.990 a $15.990 (+60%)
.Huevo Bon o Bon (70 g): de $5.699 a $8.499 (+49,1%)
.Huevo Kinder (150 g): de $14.700 a $21.250 (+44,6%)
.Fideos frescos (500 g): de $1.500 a $2.000 (+33,3%)
.Roscas de Pascua: de $8.000 a $10.500 (+30,1%)
La presión sobre los precios y los salarios estancados hacen que muchas familias deban redefinir sus consumos para estas fechas. Ante este panorama, INDECOM aconseja planificar las compras con antelación, aprovechar promociones y optar por productos alternativos que mantengan el espíritu de la celebración sin desequilibrar el presupuesto.
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El informe también remarca que la desaceleración de los aumentos respecto a años anteriores no alcanza para aliviar el bolsillo, ya que los precios siguen por encima de la inflación mensual, afectando sobre todo a los sectores medios y bajos.
Las Pascuas 2025 se presentan con menos consumo, más cautela y una resignificación de los festejos en clave económica. Tradición sí, pero adaptada al bolsillo argentino.
Fuente: DPanorama



