La UIA lleva a Caputo una agenda urgente y advierte sobre cierres si no baja la presión fiscal

Política13/02/2026REDACCIÓNREDACCIÓN
Luis Caputo
Luis Caputo

Los industriales proponen cuotas sin subsidios y estímulos para la construcción, mientras insisten en una reforma tributaria con provincias adentro. También exponen crisis en textiles, acero y neumáticos.

La reunión de este viernes entre Luis Caputo y la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) llega con un clima cargado y con un mensaje que busca salir del cruce político para entrar en la discusión de fondo. La central fabril llevará una propuesta orientada a reactivar consumo y actividad, pero con una advertencia implícita: sin alivio impositivo y sin coordinación con provincias, la competitividad vuelve a quedar en duda. En ese marco, los industriales intentan convertir la tensión reciente con el Gobierno en una negociación concreta sobre herramientas económicas.

El encuentro también se lee como un gesto de recomposición luego de los choques públicos que incluyeron a referentes empresariales de peso, como Paolo Rocca, dueño del Grupo Techint. La UIA pretende que la discusión no se reduzca a una pulseada discursiva, sino que derive en medidas que impacten en producción, ventas y empleo. Por eso el planteo combina propuestas de estímulo con un diagnóstico duro sobre la situación de varias ramas industriales.


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Uno de los ejes que llevan al Palacio de Hacienda apunta a reactivar el consumo sin recurrir a subsidios estatales. La UIA propone un mecanismo de financiamiento en cuotas, semejante al esquema de “Ahora 12”, pero diseñado para no depender de aportes fiscales. La idea se apoya en que, con demanda deprimida y competencia externa en ascenso, la capacidad de compra aparece como un factor decisivo para sostener volumen de producción.

En paralelo, los industriales suman un pedido para impulsar a la construcción, sector que consideran multiplicador por su efecto sobre empleo y cadenas proveedoras. El planteo incluye estímulos impositivos específicos, con la expectativa de que una recuperación en esa actividad derrame sobre otros rubros. La UIA apuesta a que la construcción funcione como motor inicial en un escenario donde otras ramas no logran recomponer ritmo.


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Detrás de esas propuestas aparece la discusión que la central fabril repite en sus cumbres: el peso de los impuestos en la cadena productiva. Los empresarios hablan de “el elevado peso de los impuestos” como una barrera que distorsiona costos y desalienta inversiones, y sostienen que ese problema no se resuelve solo con medidas nacionales. En esa línea, la UIA trabaja en un proyecto de ley para reducir la presión tributaria tanto nacional como provincial.

El punto sensible, según el propio diagnóstico empresario, es que una baja de tributos nacionales puede quedar neutralizada si se mantienen cargas altas en el interior. La UIA sostiene que la adhesión de las provincias resulta determinante, porque los impuestos locales también forman parte del costo final. De hecho, advierten que sin esa coordinación se mantiene un incentivo para que algunas firmas busquen radicarse afuera o produzcan en otros países con estructuras fiscales más amigables.


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Para graficar el efecto, los industriales mencionan un caso concreto: la frustración de un polo audiovisual en Argentina por conveniencia comparativa con países vecinos. Según el planteo empresario, filmar en Uruguay o Colombia resulta más atractivo por la menor incidencia impositiva. La comparación funciona como argumento para insistir en que la apertura económica, sin correcciones fiscales, empuja decisiones de inversión hacia otros destinos.

El diagnóstico de “empresas en problemas” atraviesa buena parte del mensaje que la UIA quiere transmitir. La entidad sostiene que la preocupación no se limita a pymes, sino que incluye a grupos de mayor escala. En el caso del textil, las empresas argumentan que el problema no es la eficiencia industrial, sino una cadena de valor extensa que queda especialmente expuesta a la carga tributaria.


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En esa comparación, el sector textil cita un contraste que refleja la distorsión del mercado. En la actividad señalan que, en La Salada, donde predominan operaciones en negro, los precios pueden equipararse a los de productos importados chinos. La lectura empresaria es que la presión impositiva y la informalidad terminan conviviendo en un mismo escenario, con efectos directos sobre la industria formal.

Otra rama señalada es la siderúrgica, donde fuentes del sector mencionan una caída fuerte en ventas. Allí aparece una advertencia sobre el impacto conjunto de dos variables: una apertura que aumenta competencia externa y una demanda local debilitada. En el texto se menciona que algunas firmas registran una disminución del 50% en ventas por esa combinación.


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El escenario en neumáticos también aparece con números contundentes. La UIA expone que el avance importador se siente con intensidad y que cálculos privados estiman que los productos del exterior ya representan el 85% del mercado. En ese contexto, el planteo empresarial busca instalar que la discusión no es solo sobre aranceles o apertura, sino sobre costos internos y capacidad de sostener producción local.

El encuentro con Caputo, entonces, se perfila como una instancia donde la UIA intentará ordenar tres planos en una misma mesa: herramientas de financiamiento para consumo, estímulos sectoriales para reactivar actividad y una reforma tributaria que involucre a Nación y provincias. La negociación se da en un contexto donde el Gobierno sostiene la apertura económica y los industriales piden condiciones para competir. En esa tensión se juega el tono de la reunión: si sale un esquema de medidas, o si el diálogo vuelve a quedar atrapado en el cruce político.

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