
El precio de los cortes ya corre muy por encima de la inflación y el sector mira marzo como un nuevo punto de ajuste. CICCRA habla de menos faena y retención.

El salto del precio de la carne volvió a sentirse en el mostrador y en la góndola, con un ritmo que supera largamente el del resto de los alimentos. En la comparación interanual, los cortes vacunos acumularon una suba del 70,8%, un número que desacomoda presupuestos familiares y también la referencia cotidiana de precios. En un mercado donde la carne funciona como termómetro social, el dato adquiere peso propio.
Detrás del aumento aparecen factores que no dependen de una sola decisión ni de un solo mes. Desde la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) explican que conviven causas estructurales y coyunturales, con una oferta más limitada y un productor que elige esperar. En ese cuadro, la pregunta no pasa solo por lo que ya subió, sino por cuánto margen queda.


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El presidente de CICCRA, Miguel Schiariti, describió el clima con una definición directa sobre el arranque del año y el comportamiento de la cadena. “El año comenzó de una manera extraña. Con una caída de la faena en enero, porque los productores y los feedloteros están muy contentos y están reteniendo hacienda para agregarle más kilos. Pasto hay, y buen precio, que además no da señas de querer bajar, por lo tanto debemos esperar de acá a marzo haya más aumentos del precio de la carne”, sostuvo. La frase resume el núcleo del problema: menos salida de animales y expectativas de precio en alza.
Cuando se trata de poner un número posible a lo que viene, el propio Schiariti se mostró prudente pero dejó un rango. “Es jugarse demasiado, pero pienso que puede ser alrededor del 10 al 15%”, estimó, en un contexto donde comerciantes y consumidores siguen cada ajuste con sensibilidad. Ese porcentaje aparece atado a un período corto, con marzo como referencia, y se apoya en una dinámica de oferta que no se recupera rápido.
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Para entender por qué la oferta se achicó, CICCRA propone mirar el recorrido de los últimos años y el golpe del clima. La sequía con pico en 2023, seguida por inundaciones durante 2024 y 2025, impactó sobre el stock ganadero y recortó el rodeo nacional cerca de 6%, con una pérdida de más de 500.000 animales en tres años, según la entidad. Ese retroceso no se repone de inmediato, porque condiciona preñez, parición y la cantidad de terneros disponibles.
Esa historia dejó dos efectos que todavía empujan el mercado. Por un lado, muchos productores vendieron hacienda antes de tiempo para cubrir la falta de pasto o problemas financieros, y ese movimiento alteró el balance posterior. Por otro lado, se deterioraron índices de preñez y se achicaron zafras de terneros, con una tendencia contractiva de la faena que acumuló 20 caídas interanuales consecutivas en los últimos dos años.
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El inicio de 2026 mostró esa misma lógica en números de actividad. En enero, la industria frigorífica registró una faena de 1,014 millones de cabezas, con una baja del 16,1% frente a diciembre y del 11,8% contra enero de 2025, corregido por días laborables. Como resultado, la producción de carne vacuna fue de 239 mil toneladas res con hueso, con una contracción interanual del 10%.
Con menos oferta, la presión se trasladó al valor de la hacienda en pie, que comenzó a escalar con fuerza desde junio de 2025. Aunque el último mes marcó una baja promedio del 1,6% en el mercado de Cañuelas, el acumulado desde el inicio de la suba llegó al 59,7%. CICCRA agregó un dato de fondo: el precio relativo del kilo vivo, medido contra precios mayoristas, se ubica en el nivel más alto de los últimos 15 años, con un incremento interanual del 73%, empujado por novillos, novillitos y vaquillonas.
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Ese aumento encontró resistencia inicial para trasladarse al mostrador, pero terminó impactando en el consumidor. En enero, con una inflación general de 2,8% y alimentos en 5,5%, la carne subió 4,4% y quedó entre los rubros con mayores incrementos del mes. La brecha se vuelve más clara en doce meses: inflación general 32,7%, alimentos 37,9% y carne 70,8%, un salto que duplica el índice general.
Dentro del promedio, algunos cortes se movieron todavía más arriba. El asado encabezó las subas con 74,2%, seguido por cuadril (73,7%), paleta (72,7%), nalga (70,4%) y carne picada común (62,7%), mientras que las hamburguesas congeladas subieron 49,7%. En contraste, el pollo entero aumentó 32,1%, lo que marca un abaratamiento relativo frente a la carne vacuna y empuja cambios en el consumo sin necesidad de discursos.
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El debate también sumó miradas por fuera del sector empresario, con un análisis que circuló fuerte en los últimos días. El doctor en Ciencias Agrarias José Jáuregui, docente universitario especializado en forrajes y ganadería, recordó el impacto de intervenciones oficiales en el mercado cárnico en 2006, con la pérdida posterior de más de 10 millones de cabezas del stock, en un contexto de población en crecimiento. Sumados los efectos climáticos recientes y la retención de hacienda para buscar mayores pesos y mejores precios, el escenario queda dominado por oferta limitada y presión alcista, con la incógnita abierta sobre si el mercado encuentra equilibrio o si sostiene el rango de subas que estima CICCRA.
Fuente: LM Neuquén.





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