
El Gobierno suspende aranceles a la importación de aisladores eléctricos tras el cierre del único fabricante nacional
Actualidad18/03/2026
REDACCIÓNTras el cierre del único productor local, el Ejecutivo eliminó por seis meses los aranceles para garantizar insumos clave en la red energética.

El cierre de la última fábrica nacional de aisladores eléctricos obligó al Gobierno a tomar una decisión urgente que cambia el esquema de protección vigente durante más de una década. Sin producción local disponible, el Ministerio de Economía resolvió suspender por seis meses los aranceles a la importación de estos insumos, considerados críticos para el funcionamiento del sistema eléctrico.
La medida se formalizó a través de una resolución oficial impulsada por la cartera que conduce Luis Caputo, luego de que el propio sector industrial planteara la necesidad de eliminar la protección vigente. El dato no pasó desapercibido: fue la misma industria que estaba protegida la que pidió abrir el mercado ante la imposibilidad de seguir produciendo.


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El punto de quiebre se produjo con el cierre definitivo de Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino S.A. (FAPA), la única empresa que fabricaba aisladores en el país. La firma no solo representaba la totalidad de la producción nacional, sino que también cubría cerca del 70% del consumo interno, lo que deja en evidencia el vacío que generó su salida.
El proceso de cierre fue total y sin retorno, según se desprende de la documentación oficial. La empresa comunicó que cesó su actividad y avanzó con la venta de toda su maquinaria, lo que elimina cualquier posibilidad de reactivación en el corto plazo. Ese dato resultó clave para justificar el cambio de política comercial.
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Con ese escenario, el mercado interno quedó directamente sin abastecimiento local. La Cámara de la Industria Electrónica, Electromecánica y Luminotécnica (CADIEEL) certificó que ya no existen fabricantes nacionales dentro de su estructura, lo que terminó de consolidar el diagnóstico que empujó la medida.
El impacto potencial no es menor, ya que los aisladores de porcelana cumplen un rol central en la infraestructura eléctrica. Se utilizan en redes de distribución y en transformadores, por lo que su falta podría afectar obras, mantenimiento y el funcionamiento general del sistema energético.
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Desde la Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE) advirtieron con claridad sobre ese riesgo. “La permanencia de la medida no solo carecería de objeto ante la inexistencia de producción nacional, sino que podría transformarse en un obstáculo para la estabilidad del servicio público eléctrico”, señalaron en su informe técnico.
Ese argumento terminó de inclinar la balanza hacia la apertura temporal de importaciones. El Gobierno sostuvo que mantener los aranceles en este contexto implicaba encarecer y demorar el acceso a insumos esenciales, lo que podía impactar en la continuidad de obras y en el costo del sistema eléctrico.
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La suspensión alcanza a distintos tipos de aisladores de porcelana utilizados en instalaciones de hasta 60 kV, incluyendo los de montaje rígido, suspensión y pasantes para transformadores. La medida aplica a productos provenientes de China, Brasil y Colombia, principales orígenes de importación en este segmento.
Durante diez años, estos productos estuvieron alcanzados por derechos antidumping que buscaban proteger a la industria local frente a la competencia externa. Ese esquema funcionó mientras existía producción nacional, pero perdió sentido tras el cierre de la última planta.
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Ahora, con el mercado abierto de manera temporal, las empresas distribuidoras y constructoras podrán importar sin ese recargo adicional. El objetivo inmediato es garantizar el abastecimiento y evitar que la falta de insumos se traduzca en problemas operativos en la red eléctrica.
El caso deja al descubierto una tensión más amplia entre protección industrial y necesidad de abastecimiento. Con la industria local fuera de juego, la prioridad pasó a ser sostener el funcionamiento del sistema energético, incluso si eso implica resignar herramientas que durante años buscaron resguardar la producción nacional.

















