
Mercados internacionales analizan la credibilidad del plan económico de Milei por el cambio en el INDEC
Política07/02/2026
REDACCIÓN
La salida de Marco Lavagna y la demora en cambiar el IPC escalaron afuera. El WSJ habló de confianza inversora, recordó antecedentes y mencionó impacto en acciones y peso.


La salida de Marco Lavagna del INDEC dejó de ser una interna técnica para transformarse en un episodio con lectura política y financiera. El tema llegó a The Wall Street Journal, que vinculó la polémica con la credibilidad del programa económico de Javier Milei y con la reacción del mercado. En el centro quedó una pregunta incómoda: qué pasa cuando la estadística oficial se vuelve parte del riesgo país.
Según el diario estadounidense, el episodio está “poniendo a prueba la confianza de los inversores en la reforma económica” del Gobierno, y además “revive el recuerdo de los esfuerzos de sus predecesores peronistas por manipular los datos de precios al consumidor”. La comparación no se apoya en una equivalencia directa, sino en el peso simbólico que tiene el INDEC en la memoria del mercado. Esa referencia opera como un recordatorio sobre cuánto cuesta reconstruir reputación cuando el índice de precios queda bajo sospecha.
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El artículo ubicó la renuncia de Lavagna después de semanas de idas y vueltas por la actualización metodológica del IPC. Tras el paso al costado, el ministro Luis Caputo negó conflictos internos y sostuvo que la decisión se tomó en “términos amigables”. En ese mismo marco, explicó que el cambio se postergó para evitar “no comparar peras con manzanas”, y planteó que avanzarán cuando la desaceleración inflacionaria quede consolidada.
Para el WSJ, la discusión excede lo estadístico porque toca el corazón del relato económico del oficialismo. El medio escribió que “la fuerza política de Milei y el éxito percibido de su ‘terapia de choque’ económica” dependen, en gran medida, de “la rápida reducción de la inflación”. Por eso, cualquier señal que altere la credibilidad de la medición se vuelve sensible para la narrativa de estabilización y para la lectura externa sobre consistencia.
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En ese punto, el artículo recogió miradas de consultoras privadas y citó a Exquanti con términos duros. La firma calificó la decisión oficial como una “manipulación de datos”, y agregó: “Lavagna ayudó a Milei y a Caputo durante dos años al retrasar el cambio, pagando el precio de desacreditarse a sí mismo y al instituto. No podía seguir haciéndolo sin arriesgar su prestigio en el serio mundo de la estadística”. En esa frase, el conflicto se corre de la canasta y se posa sobre el costo institucional.
El WSJ también conectó la controversia con el plano internacional y con el vínculo político entre Milei y Donald Trump, a quien definió como “estrecho aliado político” del presidente argentino. En ese recorrido mencionó un acuerdo de asistencia financiera por US$ 20.000 millones en forma de swap alcanzado en octubre pasado. Además, señaló que JPMorgan Chase y otras entidades evaluaron un rescate adicional por otros u$s 20.000 millones, aunque luego “redujeron sus planes para ofrecer en su lugar un paquete de préstamos a corto plazo”.
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Con ese telón de fondo, el diario advirtió que “cualquier erosión de la confianza en los datos de inflación de la Argentina amenaza no solo la credibilidad de Milei, sino también la apuesta de Washington por su presidencia como prueba de que las reformas radicales impulsadas por el mercado pueden tener éxito en América Latina”. La frase combina dos dimensiones que suelen caminar juntas: apoyo externo y credibilidad interna. Cuando una falla, la otra queda expuesta, aun si la política económica mantiene su rumbo.
El artículo explicó también los límites técnicos del índice vigente, que releva precios actuales pero pondera con una encuesta de gastos de hace casi dos décadas. En ese tramo, sostuvo que “los servicios públicos representan una mayor proporción del presupuesto de los argentinos en la actualidad, pero el impacto del aumento del costo de estos artículos se ve atenuado por el índice actual”,. Según el WSJ, el nuevo índice implicaría un leve aumento de la inflación medida, aunque “los aumentos previstos en las tarifas energéticas este año podrían ampliar drásticamente esa brecha, según los economistas”.
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La reacción del mercado ocupó un lugar central en el análisis y se tradujo en números. El WSJ indicó que “los activos argentinos sufrieron una fuerte caída esta semana ante el intenso debate sobre la medida, con el índice bursátil de referencia, el S&P Merval, cayendo aproximadamente un 8% desde el viernes. Y el peso también podría verse afectado”. En ese mismo tramo, recordó la ampliación de la banda cambiaria y planteó una derivación sensible: “como resultado, una mayor inflación ahora ofrece mayor margen para que el peso se deprecie, lo que podría impulsar aún más los precios”.
Entre las voces citadas, el artículo incluyó al director de Outlier, Juan Truffa, que consideró razonable postergar el cambio metodológico para no distorsionar comparaciones durante la estabilización. Sin embargo, dejó un reproche sobre la comunicación del Gobierno: “Si bien ambos argumentos son válidos, si efectivamente son las verdaderas razones, podrían haberlas presentado con antelación y haber resuelto el problema”. Ese señalamiento pone el foco en el manejo del ruido, más que en el contenido del indicador.
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El cierre del análisis volvió sobre el peso de los antecedentes y el daño histórico que arrastra el organismo estadístico. El politólogo Sergio Berensztein apuntó que los inversores mirarán ahora la brecha entre datos oficiales y privados, y afirmó: “La reacción inicial, especialmente en el extranjero, Wall Street y círculos similares, fue negativa”. Y el economista Marcos Buscaglia subrayó el riesgo reputacional con una frase que resume el dilema: “Si bien esto es muy diferente de lo que ocurrió con los Kirchner, sigue siendo un cambio en las reglas en comparación con lo que se había anunciado. La diferencia entre medir la inflación con una u otra canasta es muy pequeña, pero el costo reputacional, dada la historia de Argentina, es muy alto”.















